19 Nov 2008
28 DE DICIEMBRE 2003
(Dia de los inocentes)
"¿Crees que nos dejaran pasar?" Me preguntó de repente -con vos temblorosa- el muchacho que estaba sentado al lado mio en el avión. Me encontraba de mal humor en ese momento y no sentia ganas de hablar. "No se prefiero no pensar en eso" respondí. Mientras miraba por la ventanilla del avión, la inmenza ciudad de Paris allá abajo.
-Pero y sino, nos dejan pasar... Toda la plata que he pedido prestada, no tendre manera de devolverla -continuó aún mas alterado.
Al escuchar la reflección de mi compañero de desventura, no pude quedar indiferente al darme cuenta, que yo también me encontraba en el mismo dilema.
-¿Cuanta plata traes para mostrar? -le pregunté.
-¡No mucha. Con lo caro que estaba el pasaje y todos los gastos imprevistos, me ha quedado muy poca! -respondió como escusándose.
-Pero cuanta -insistí.
-Docientos dolares; pero en billetas de cinco y de a diez, como me aconsejaron en la agencia de viajes, para hacer creer que es mucho más -me miro como esperando una respuesta.
-...Ah buena idea -le dije, notando cierto alivio en su mirada.
-¿Y vos cuanto traes? -me preguntó.
-Mas o menos lo mismo -respondí.
Luego me quede callado, sacando cuentas en la mente de cuanto dinero traía, mientras el avión maniobraba para aterrizar. De repente una imagen rompió mi concentración: era una señora de aproximadamente unos cincuenta años de edad, que resaba con un rosario embuelto en las manos.
Comensamos a bajar por una especie de tuneles, que me recordó los callejones del matadero, por donde pasa el ganado para... Bueno ya se sabe para que.
Al fi llegamos al puesto de migración.
El muchacho que estaba sentado al lado mio en el avión, con lo nervioso que estaba: se metió a la fila que pertenece exclusibamente a la personas de la Unión Europea. Lo llame haciendole un jesto con la mano, para que venga a la fila de los extra comunitarios; llego casi corriendo, metiendose delente de mí: estaba sudando, con la cara palida de verguenza y mirando al suelo. Todos los pasajeros comenzaron a pasar uno por uno el puesto de migraciójn. Yó trataba de disimular mis nervios, al ver ver que algunos pasaban y otros no.
Hasta que al fin tocó, al muchacho que estaba delante de mí:
-¿Su pasaporte por favor? -le pidió el agente de migración; él se lo alcanso sin decir palabra.
-¿Motivo de su vieje? -le preguntó.
-...Turismo -dijo casi susurrando.
-Puede hablar más fuerte, por favor -dijo el agente, clavandole la mirada.
-¡Turismo señor agente! -respondió dando un grito, como si fuese un soldado.
-Por favor no grite, que no estoy sordo. ¿Cuanto dinero trae? -le pregunto sin quiterle los ojos de encima.
-Dos mil dolares -respondió, mientras se limpiaba el sudor de la frente.
El agente lo miró de pies a cabeza, notando su humilde vestimenta. Y le pidio de manera muy cortez, le mostrase cuanto dinero traía. Dandose cuenta de que la suma de dinero; que se encontraba en la villetera, no concordaba con la respuesta del muchacho. Hiso un jesto con la cabeza a dos policias para que lo hicieran a un lado de la fila, no pude évitar de seguirlo con la mirada y lo vi alejarse muy despacito, como si fuera un condenado a muerte.
Respiré profundo ahora tocaba a mí:
-¿Su pasaporte por favor? -me pidió el de migración, solo alcance lo mas serenamente posible: pasaporte, carta de invitación y hasta el carton de vacunación cantra la fiebre amarilla.
-¿Motivo de su vieje? -preguntó.
-Turismo -respondí, sin tituvear.
El sello mi pasaporte y me lo entrego junto a los demas papeles, luego dijo sin mucha enfacis y con un mal acento: biembenido a Europa y disfrute de su estadia.
En ese momento me sentí el hombre más afortunado del mundo, aquel "biembenido a Europa" dicho así de muy mala gana, abrio las puertas a todas mis esperanzas y ambiciones. Pero sobre todo a un mundo nuevo: lleno de fuertes emociones, que era casi completamente desconocido para mí.
Y atraves de un boligrafo y un pedaso de papel, ese maravilloso mundo lleno de poesía, se escapo de entre mis dedos...
19 Nov 2008
Con la valijita
llena de esperanzas se parte.
Mientras el corazón vacío se queda:
Mamá, papá, hermanos, hijos y amor;
se quedaron aparte.
Esperaran? Quién sabe...
Paris 28 de diciembre 2003
(Aeropuerto Charles de Gaulle)
19 Nov 2008
Pateando las calles de Modena
en pleno imbierno,
-entregando le pagine gialle-
muriendonos de frio.
Durmiendo en un furgón
frio como una heladera,
en una cama dura hecha de libros.
Los hemigrantes nos ganamos
el pan, pero no el salario...
Modena 2 de febrero 2004
19 Nov 2008
La vida,
la vida,
la vida.
(...)
Perugia 29 de marzo 2004